No sé si ya padezco demencia senil o la gente está loca…

No sé si ya padezco demencia senil o la gente está loca, o ambas. Durante los últimos meses, en tres ocasiones sobrecargos de Air Europa han asegurado que me conocían por haberles dado un curso hace años. No recuerdo haber dado un curso a nadie en mi vida y menos en esa compañía. Lo que si celebro es que hace un decenio decidí no ir a la Feria Internacional del Turismo (FITUR) de Madrid, tras analizar que veía a la misma gente de siempre y que para lo único que servía era para comer jamón y beber alcohol gratis con emplea­dos del sector. Si quiere ver a “brahmanes” turísticos no es necesario que acuda a la incómoda IFEMA (Institución Ferial de Madrid), gastando en hotel, transporte y restaurantes.
Compre un billete para el primer vuelo a Palma a partir de las 17:00 en la clase Business de Air Europa del último día restringido a profesionales del salón y se encontrará a muchos. Y no se podrán escapar de Vd. Cuando llegué tenía que esperar a una persona que aterrizaba una hora más tarde y fui a la sala VIP, preguntando si con la tarjeta «Priority Pass» (que remunera la estancia) podría aguardar en sus instalaciones. La respuesta fue afirmativa, a diferencia de Madrid/Barajas, que sólo admite a los pasajeros que salen, lo cual es una auténtica estupidez, ya que pierden un ingreso.
Mantuve una polémica con profesionales del sector, que aseguraban que el viejo proble­ma técnico de los Boeing 737, que hace que la tapa del retrete delantero no se mantenga en posición erecta mientras los pasajeros masculinos intentan hacer una micción, estaba resuelto en el nuevo interior de cabina de las versiones NG (New Generation) mediante un imán. Pues no: he viajado cinco veces en 737-800 de Air Europa con ese innovador diseño y la dificultad se mantiene sin resolver y cada vez es mayor el número de cerdos que viajan en clase ejecutiva, con lo cual empieza a ser una letrina.
Air Europa fastidia un poquito más a sus clientes. Sigo sin entender porqué tengo que pagar 25 euros por trayecto por llevar a un perrito en su bolsa en cabina, que no ocupa más espacio y que transporto yo y, además, me hacen firmar un impreso de descargo de responsabilidad, cuando soy pasajero de “Business” y titular “Platinum” del programa de viajeros frecuentes «Flying Blue», al que pertenece. Pues ahora si el cánido lo llevo a la ida sólo, en el de vuelta bloquea el que pueda sacar anticipadamente la tarjeta de embarque. Lo triste es que oigo comentarios sobre que tengo fobia a Air Europa, pero nunca que van a analizar lo que planteo y, si procede, encontrar una solución.
Es curioso que tenga fobia y que siga volando preferentemente en vuelos domésticos en esa compañía. ¿Es que soy masoquista? ¿O no se dan cuenta de los problemas y miran hacia otro lado? Yendo en turista en una salida de emergencia, pasillo por medio se situó un presunto piloto de Swiftair, al que inundaron de conversación, simpa­tía, mantas, almohadilla e invitaciones. A mí me preguntaron si había leído el impreso para actuar sobre la compuerta de evacuación en caso de necesidad. La compañía mallorquina no paga la limpieza de sus aviones en las escalas y buena parte de sus tripulantes de cabina de pasajeros no ponen el más mínimo interés en com­probar si las butacas están en un estado aceptable.
Es cada vez más frecuente que encuentre papeles y toallitas sucias en la bolsa delantera, incluso suplementos de cinturones de seguridad para obesos que no han retirado (ni chequeado el “kit” completo de elementos que prestan a los clientes). Si les critico replican que es lo que hay. Fue el caso en Business con una azafata en entrenamiento, que tenía la misma idea de tratar a los clientes que de relacionarse con directivos de una empresa para que la contraten. No me quería dar periódicos, porque ya traía unos de la terminal y, como no había asiento de tripulante para ella, despegó y aterrizó en la fila 1. Pero yo le tengo manía a Air Europa…
Una actuación me benefició: Tenía un Palma-Madrid programado con Embraer E195. Cambiaron el avión, pero no a un 737, que parecería más lógico, sino a un gigantesco Airbus A330. No habían cancelado otro vuelo unificando ambos, ni íbamos más de un centenar de pasajeros, ni en el Madrid-Palma llevaron más de esa cantidad. No parece que se justificara por carga, que no me consta que la hubiera. Sea como fuera, vaya ruina de rotación para la aerolínea española. Volé por primera vez en la filial Hop de Air France, en concreto tres saltos en el mismo día entre Marsella, Lyon, Pau y París/Orly, con Embraer ERJ-145, ATR 72-500 y CRJ1000. Un sistema discreto pero agradable, ofreciendo bebidas frías y calientes gratis y galletas saladas y dulces, pero con un mantenimiento de interiores deplorable, hasta el punto que faltaba el respaldo de uno de los asientos.
Aunque la densidad y comodidad de las butacas de Iberia Express está lejos de un estándar aceptable, reconozco que está mejorando por la creciente profesionalidad y buena predisposición de sus tripulantes de cabina de pasajeros y por el nuevo sistema gratuito de entretenimiento a bordo, con el que se puede conectar desde teléfonos móviles, tabletas y ordenadores portátiles mediante ‘wi-fi’. Hacía bastante tiempo que no utilizaba la terminal de Tenerife-Norte, pues me la encontré totalmente remodelada en su zona aire y especialmente mejorada en la parte de restauración.

Marzo 2016
JAVIER TAIBO

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