El transporte aéreo español respira mejor

A medida que pasan los meses, el sector del transporte aéreo en España avanza con paso cada vez más firme por un camino con un futuro prometedor. La situación económica, todavía complicada, pero con síntomas que respiran optimismo, con unas expectativas de crecimiento del PIB (Producto Interior Bruto) cercanas al 3 por ciento anual y un turismo que no deja de dar alegrías y que augura un nuevo ejercicio record, es el acompañante perfecto para los proveedores de servicios, que ven alejarse las tormentas y los negros nubarrones de los últimos años.

La gran aerolínea española, Iberia, arroja unas cifras mucho mejores, claramente retornado a la senda del crecimiento, sin duda orientado hacia el largo alcance, América, mientras deja a sus hermanas Iberia Express y Vueling el desarrollo de las cortas y medias distancias; y una cada vez más recuperada Air Nostrum se ocupa de las rutas de baja densidad de tráfico, bajo la marca Iberia Regional. Quizás deben acompañar sus vigilantes miradas a la generación de ingresos y a la cuenta de resultados a prestar más atención a la calidad de servicio, que se ha visto dañada por la grave crisis que ha padecido, y que es necesaria para capturar de nuevo a pasajeros que generan altos niveles de ingresos unitarios.

Air Europa sufre la recuperación de Iberia, pero se beneficia de su posicionamiento en las rutas de corto (con la indudable colaboración de la discreta Swiftair, cuya magnífica gestión, tanto en carga como en pasaje, es innegable) y medio alcance y su arriesgada apuesta por el largo recorrido. Su matriz, Globalia, debe resolver la pesada carga de una red de distribución que cada vez está menos de moda y las ineficiencias de una estructura bastante anclada en el pasado. Queda la incógnita de sus veleidades anunciadas públicamente sobre la incorporación de nuevos accionistas y una eventual salida a bolsa, que parece que no han llegado a cuajar, pero que salpican dudas sobre sus espaldas financieras.

En mercados más especializados, Binter sigue gozando de una salud envidiable, que le ha permitido ser de las pocas aerolíneas del mundo que supieron navegar sin problemas durante la crisis. Su futuro es prometedor. Y nuevamente surgen proyectos de nuevas aerolíneas en León y Zaragoza, aunque con lógicas dudas sobre sus potenciales nichos de mercado y su capacidad financiera para afrontar este duro negocio que es la aviación comercial.

AENA encaró con éxito rotundo la entrada de capital privado, dejando de ser tan estatal, mientras motiva expectativas muy grandes sobre la adjudicación de los concursos de operadores de ‘handling’ en todos los aeropuertos españoles que gestiona, con muchas empresas en este campo interesadas que se baten para ganarlos, capítulo al que dedicamos una buena parte de este ejemplar. Su oferta comercial también se ha incrementado y mejorado considerablemente, pero debe rebajar sus tasas. Todo ello es en beneficio de unos pasajeros que han permitido la recuperación de los datos de tráfico. Será un buen año.

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