La Justicia uruguaya cita a altos funcionarios kirchneristas de YPF a declarar por el escándalo Pluna

El Poder Judicial uruguayo continuará investigando el complicado conjunto de sociedades, asesorías y firmas subsidiarias de la antigua  Pluna SA, en el marco de la causa por la que fueron procesados con prisión en diciembre  el ex gerente general y  CEO de la aerolínea, Matías Campiani, y sus socios, Sebastián Hirsch (representante del grupo Bunge & Born en el grupo) y Arturo Álvarez Demalde, los cuales, sin licitación ni convocatoria alguna, se hicieron en 2007 con el 75% de la aerolínea, tras gestar en Panamá una sociedad denominada Leadgate horas antes de firmar el contrato con el gobierno uruguayo.

La operación se acometió mediando un broker holandés, llamado Paul Elberse, que pocos años antes ya había participado en la venta de un banco uruguayo quebrado al padre de Campiani. Según el dictamen de la fiscalía, Leadgate pergeñó una compleja ingeniería de empresas para beneficiarse rápidamente, dañando a su vez el patrimonio de la empresa aérea.

Por ello, nuevamente, la jueza Adriana de los Santos citará como indagado al economista argentino Pablo Vera Pinto, expresidente de la empresa Aerovip, con la que Pluna S.A. firmó en 2009 , a iniciativa de Leadgate, un fraudulento convenio empresarial de interoperatividad, poniendo alguno de los 7 CRJ comprados con la garantía del gobierno uruguayo- aún siendo socio minoritario por el 25% de las acciones- a instancias de Campiani(que se negó a adquirir Embraer 190 o a mantener los 737/200 otro semestre en vuelo), quien recibió una comisión, por ello, con la que abono la capitalización inicial de Pluna  por 15 millones de dólares.

Además de Vera, otros abogados y empresarios  argentinos deberán desfilar por los juzgados uruguayos, inclusive algunos de los más próximos al kirchnerismo, quienes una vez clausurada la actividad de Pluna fingieron interesarse en reflotar la aerolínea, así como algún empleado de la española ex Cosmo, que remató en falso los CRJ tras el cierre de Pluna.

Meses atrás, la jueza de los Santos ya había convocado al argentino Vera Pinto, quien se negó a viajar a Montevideo para ser interrogado.

Vera Pinto, ex encargado de Planificación y Estrategias Financieras de YPF,  actualmente integra el Directorio de la empresa Metrogas de Buenos Aires,  bajo control de la petrolera YPF, estatizada en 2012 por el gobierno de la presidente Cristina Fernández , cuando nacionalizó los activos de Repsol y la británica BG en el grupo de hidrocarburos, siendo designado como estricto hombre de confianza de altos personajes kirchneristas.

El senador  opositor Carlos Moreira había declarado en el Parlamento, en una de sus varias interpelaciones por  Pluna S.A. y Leadgate, sobre la existencia de numerosas sociedades subsidiarias, “primero firma una y luego otra; aparece un representante pero luego figura un tal Vera Pinto, a quien creo que le pagaron una espléndida indemnización en este último período. Vera Pinto aparece como representante de Aerovip, pero otras veces aparece también firmando por SAO.

Quiere decir que hay una triangulación de sociedades fantasmas en que están las mismas personas, lo que es harto sospechoso», aseguró. (Javier Bonilla)

Campiani, Demalde y Hirsch, responsables del consorcio Leadgate, que gestionó Pluna S.A. entre 2007 y su cierre en 2012, fueron imputados por un delito continuado de estafa agravada, ya que realizaron una serie de «estratagemas y engaños artificiosos» para beneficiarse y perjudicar al Estado uruguayo. Leadgate entregó sus acciones en Pluna S.A. en junio de 2012, dejando un pasivo de US$ 301,5 millones y un activo de 290 millones, además de denuncias, quejas y demandas por parte de pasajeros, proveedores y personal en todos sus antiguos destinos, que ya superan los 400 millones de dólares.

En 2009, Pluna S.A. adquirió el 60% del paquete accionario de Aerovip, una aerolínea en quiebra en Argentina que no tenía aviones ni frecuencias de vuelo regulares asignadas en el vecino país. En su momento, la gestión a cargo de Campiani alegó que ese negocio sería la puerta de entrada para Pluna al mercado argentino, con la intención futura de realizar vuelos de cabotaje. Aerovip tenía un ese momento un pasivo de más de US$ 7 millones.

Los peritajes judiciales acerca de la trama de Aerovip, demuestran que Vera Pinto aparece como apoderado de la cuenta bancaria de la Sociedad Aeronáutica Oriental (SAO, asociación nacionalizada por  la presencia del ex representante en Madrid de SW- durante el affaire de la cocaína, el uruguayo Raúl Rodriguez, como testaferro- reteniendo Leadgate el paquete accionario principal) proporcionando idéntico domicilio que Pluna, también en funciones como  presidente de Aerovip Argentina S.A., «tal como surge del contrato entre Aerovip Argentina y Aerovip Uruguay», amén de representante y apoderado de la subsidiaria uruguaya de esa compañía.

Vera Pinto fijó como domicilio laboral la dirección montevideana de Pluna SA  cuando verdaderamente la sede jurídica de su empresa se encontraba en una oficina de la céntrica Ciudad Vieja de Montevideo.

El vínculo entre Vera Pinto y Leadgate de la cual era «Asociado Senior»•, se evidenciaba a través del hoy procesado Sebastian  Hirsch, lo cual es lógico porque la línea aérea de papel argentina, cuando fue adquirida por Leadgate, pertenecía al poderoso grupo económico  Bunge & Born, de fluidos y muy sospechosos lazos con el kirchnerismo y los Montoneros, cuyas relaciones comerciales, irónicamente comenzaron en los 70, luego de un secuestro de uno de ellos, durante el apogeo de esta banda.

Dado que en 2010, los nuevos directores estatales , representando al 25% de Pluna, presididos por Fernando Pasadores, vetaron la compra de Aerovip, amenazando con ir a la Justicia si estas gestiones continuaban, Vera Pinto y sus allegados, incluyendo a Carlos Ávila, el hijo del fundador de “Torneos & Competencias” y propietario del Golf Channel, tras hacerse cargo de la empresa fundada por Jorge Born y Sebastián Agote,   quienes ya habían erogado decenas de miles de dólares de supuestos viáticos y gastos de representación, recibieron casi dos millones de dólares por una supuesta compensación, la cual se ignora que destino real tuvo, y sobre la que aún  se está trabajando.

Ese «despido» se cobra  a través de una costosa consultora extranjera, próxima la ex abogada de Pluna -entonces  renunciante a horas del cese de Pluna- Cecilia Demarco, a la sazón, titular de una firma fantasma de leasing británica, cuyo único cometido fue arrendar el CRJ-900 CX-CRG , en Argentina LV-BYW. Con esta aeronave la propia Aerovip vendía servicios a Pluna en sus rutas principales con tripulación argentina y menores costos, para beneficio exclusivo  de Leadgate. Demarco, junto a Hirsch y al testaferro Raúl Rodríguez Gascue, se contaba, además, entre las jerarquías de Pluna que más obstaculizaban el cobro de antiguas deudas, aún las más modestas, generando sendos juicios, generalmente pagos por el Estado.

Simultáneamente el juez federal argentino Sebastián Casanello decidió citar a declarar a Carlos Molinari- quien a fines de 2012 se entreevistó con el presidente Mujica y con la central sindical uruguaya PIT/CNT, prometiendo reflotar Pluna, adquir alguno de los CRJ y retomar a todos los ex funcionaros de la firma- en calidad de indagado en el marco de la causa que investiga maniobras de lavado de activos de empresarios y referentes kirchneristas, y sus nexos uruguayos y ,también a cargo en Montevideo, de la jueza especializada en crimen organizado Adriana de los Santos.

En la  famosa causa argentina, ya fueron imputados en 2013 el empresario Lázaro Báez ( era amigo personal y socio del extinto expresidente argentino Néstor Kirchner) y los financistas mediáticos Leonardo Fariña y Federico Elaskar.

Por si esto fuera poco, algunos ex funcionarios uruguayos recuerdan que, intentando obtener ,ya insinuada la crisis final de Pluna, nuevas rutas argentinas para la empresa (argumento con el cual se había atraído como inversor a la canadiense Jazz) el entonces secretario de Transporte argentino, Ricardo Jaime, luego apartado por corrupción y por ocultar un Lear Jet en Uruguay, les sugirió agregar otros socios argentinos «menos quemados».

(Javier Bonilla)

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