El extraño y preocupante caso del Boeing 777 de Malaysia

Probablemente pasará mucho tiempo hasta que se averigüe qué le ocurrió al Boeing 777 de Malaysia, posiblemente hoy el suceso más misterioso de la aviación comercial y uno de los más preocupantes y graves de la historia, plagado de fascinantes incógnitas, que ensombrecen a uno de los sistemas más seguros y tecnificados del planeta, el del transporte aéreo. Hoy no alcanzamos a lanzar más que medianas conjeturas, o mejor dicho, cábalas sobre lo que no ha podido pasar.

No parece que haya tenido un conjunto de fallos catastróficos que impidieran que la tripulación los comunicara y serían incompatibles con que haya seguido volando durante muchas horas, ni que haya surgido, por lo mismo, un error dramático de navegación. No tiene sentido que haya girado para dirigirse, en sentido contrario al de su destino, a la Antártida. No es creíble que hubiera un acto terrorista sin propaganda reivindicativa, cuando esas acciones justamente eso es lo que buscan como consecuencia.

No se sustenta, por lógica, un suicidio de uno o más tripulantes, que no hubiera requerido desplazarse durante horas y horas sin ningún motivo, sino que se tendría que haber materializado mucho tiempo antes, reduciendo las posibilidades de arrepentimiento del presunto actor. Donde se han encontrado los restos descarta que la tripulación o eventuales secuestradores intentaran llevar y aterrizar la aeronave en algún punto predeterminado del globo que permitiera la cantidad de combustible que portaba.

¿Por qué se inhibieron los dos transpondedores y cualquier otra emisión para tratar de evitar que se detectara su anómalo movimiento por los radares secundarios? El que lo hizo debía saber que los sensores militares de defensa aérea si lo detectarían, como así parece que ocurrió, aunque la información y las contradicciones en este ámbito se conocen, preocupantemente, a cuentagotas ¿Quién o para qué lo hizo? ¿Fue un tripulante o un pasajero preparado para ello? No parece que fallecieran todos los ocupantes por razones inexplicables y la aeronave siguiera volando sola, pues, por lo que se dice, varió de altitud y alguien tuvo que provocarlo. Una vez dicho lo anterior, poco resta. Fantasiosas explicaciones posibles quedan y todas absolutamente improbables.

¿Sufrió un intento de secuestro inicial que permitió que los actores inhibieran los sistemas emisores y cambiara el rumbo y después hubiera una pelea que llevara a que nadie técnicamente capacitado para manejar el avión y sus sistemas sobreviviera y continuara navegando sin control hasta que, por falta de combustible, se precipitó? Es extraño que nadie a bordo durante todas las horas que voló no consiguiera hablar por radio en alguna frecuencia. Si se encuentran las cajas negras, sin duda darán mucha luz a algo que, hoy, está en la más tenebrosa oscuridad. Y algunos de los fantasmas del 11-S han regresado por avión.

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