Antiguos asociados públicos y privados de Pluna deberán pagar deudas de la desaparecida compañía

Los socios privados de la antigua Pluna Sociedad Anónima, junto con Pluna Ente Autónomo, que participaba con el 25% de las acciones de la compañía cerrada en julio de 2012 por insolvencia financiera e internas políticas dentro del oficialismo, deberán responsabilizarse para pagar la deuda de 50 millones de dólares disputada por  diversos acreedores. Así fue solicitado a la Justicia Concursal por el síndico que se ocupa de este  proceso. El principal argumento a favor de esta gestión es que los ex accionistas de Pluna S.A. se comprometieron formalmente a capitalizar la aerolínea a poco tiempo de su abrupto cierre, lo que está fehacientemente documentado. Esta obligación le va a ser notificada en pocos días a los ex miembros de la Sociedad Anónima Oriental (SAO), que se constituyó como nacional con la participación del testaferro uruguayo y ex representante de la malograda línea argentina SW en Madrid, de la que Leadgate era titular de la mayoría de las acciones y, simultáneamente, controlaba la empresa con  un 75% de su paquete accionarial. Además de la firma encabezada por el argentino Matías Campiani (que, distintos juristas estiman como difícil, pueda sortear un próximo procesamiento judicial), la intimación llegará a la aún existente Pluna Ente Autónomo, la parte estatal de Pluna.
Habrá que decidir si no es una objeción la cláusula de indemnidad que, en ocasión de la crisis de 2012, el gobierno rubricó con Campiani y Leadgate para que la controvertida sociedad  evitara  todo reclamo y se retirase del negocio pocos días antes del sorpresivo cierre de la aerolínea. Ello, según la sindicatura del concurso (a cargo la Asociación Uruguaya de Peritos), no operaría como un blindaje en este caso puntual y, por ello, los ex accionistas deberían responder por las deudas.
Uno de los ítems a dilucidar es si el Estado, aunque haya sido accionista minoritario en el negocio, deberá o no hacerse cargo de la totalidad de las deudas, en caso que los privados eviten la intimación. Si esto ocurriera, perjudicaría más seriamente de lo dificultosa que ya se presenta la negociación que se mantiene con los ex sindicalistas de Pluna, que pretenden préstamos y  condiciones benévolas de alquiler de los CRJ que aún permanecen en Uruguay, para fundar otra línea aérea, la cual, de evidenciarse como continuadora de Pluna, debería pagar multas, reclamos y juicios pendientes en todos los países en los que esta dejó deudas e incumplimientos varios. (Javier Bonilla)

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