Julio Martínez intenta volver a las andadas con la mal llamada Air Plus Ultra

En el registro mercantil de Plus Ultra Líneas Aéreas figura como apoderado Julio Miguel Martínez Sola, que antes fue adjunto a la Presidencia y primer ejecutivo de Air Madrid, que dejó de operar en diciembre de 2006. El Ministerio de Fomento confirmó que la nueva empresa ha solicitado la licencia y señala únicamente que el trámite sigue su curso. José María Múgica, director general de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios), pidió a la Dirección General de Aviación Civil especial cuidado en la tramitación de esa licencia y Rafael Simancas, del grupo socialista en el Congreso, demandó al Gobierno una cautela especial y el cumplimiento estricto de los reglamentos europeos. La normativa para la concesión de una licencia de vuelo se basa en un reglamento europeo que exige, además de garantías económicas, buena reputación. Para probarla se considera suficiente los documentos que expidan las autoridades nacionales acreditándola, y si no hay esos informes, una simple declaración personal de honorabilidad profesional. Hay un formulario en el que el solicitante debe declarar que no ha sido condenado por delitos dolosos o a penas de inhabilitación y que no ha sido sancionado de forma reiterada por infracciones graves o muy graves en el ámbito aeronáutico, o por el incumplimiento reiterado de normas laborales, fiscales y de la Seguridad Social. CCOO estima que Julio Martínez podría reunir estos requisitos.

Julio Martínez lleva intentando desde hace tiempo con algún antiguo socio de Air Madrid crear una compañía aérea asociando el nombre de su denostada Air Plus con el Plus Ultra, más vinculada a su ideología política que a otras cosas, tratando con el poco capital que ha aglutinado, insuficiente sin duda para operaciones de largo alcance, operar con Airbus A340-300, que las compañías están sustituyendo por sus altos costes, con extrañas operaciones, como una fallida con la Conviasa estatal venezolana y acciones similares, en las que ha fracasado hasta hora, pese a tener a un buen número de personas (la mayor parte su gente de confianza en Air Madrid).

Expertos del sector enfatizan la nula formación en gestión de Martínez y, específicamente, en el mundo del transporte aéreo, como ha demostrado claramente en su trayectoria profesional, habiendo medrado siempre a los pies de Herminio Gil, cuando trabajaba para Juan José Hidalgo en Globalia. Fue este esperpéntico personaje, que ha acabado mal siempre en todos sus negocios y con sus socios, precisamente, el que le llevó a Air Madrid para dirigir bajo su puño la rama turística (el ‘tour operador’ Alada Tours, también en concurso de acreedores). Los mismos expertos auguran que, si consigue volar, se estrellará estrepitosamente por no tener capital, mala elección de flota, plan de negocio incongruente y equipo directivo de escasa entidad y conocimiento.

 

 

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