Boeing detalla las mejoras en las baterías del 787

 

Boeing ha puesto en fase de producción un paquete completo de mejoras que añadirán varios niveles de seguridad a las baterías de ion de litio en los 787 y que podrían estar listas para su instalación dentro de las próximas semanas. También se están fabricando nuevos contenedores para ellas, siguiendo a las exhaustivas pruebas de certificación. Esto permitirá a las aerolíneas reiniciar los vuelos comerciales con esos birreactores tan pronto como hayan terminado las pruebas y la FAA (Federal Aviation Adminiostration) y otros organismos reguladores internacionales den su aprobación definitiva. Entre las mejoras destacan la optimización de los procesos de fabricación y procesos operativos y la mejora de algunas características de diseño.

Entre los cambios hay modificaciones en las propias baterías, su cargador y la instalación, tras las investigaciones del equipo técnico de Boeing, verificadas por un grupo independiente de expertos en baterías de ion de litio de diferentes sectores, universidades y laboratorios nacionales. El primer nivel de mejoras tiene que ver con la fabricación de las baterías en Japón. Boeing ha trabajado con Thales, el proveedor del sistema integrado de conversión de energía y el fabricante GS Yuasa para desarrollar e implantar estándares y pruebas de producción optimizados que reduzcan aún más la posibilidad de variación en la producción de las células individuales, así como en el conjunto. Se han añadido cuatro pruebas nuevas o revisadas para examinar la producción de las células de la batería, hasta sumar 10 en la actualidad.
Cada célula pasará por pruebas más rigurosas durante el mes posterior a su fabricación, incluida una de 14 días durante la cual se tomarán lecturas del régimen de descarga cada hora. Este nuevo procedimiento empezó a comienzos de febrero y las primeras celdas que han pasado por este proceso están listas. Se ha decidido reducir el nivel aceptable de carga de la batería, para lo que han bajado la carga máxima permitida y elevado el nivel mínimo permitido de descarga. Dos elementos del sistema, la unidad de control y el cargador, están siendo rediseñados de acuerdo con normas más estrictas. El cargador también se adaptará para suavizar el ciclo de carga y reducir las tensiones que sufre la batería durante ese proceso. Para aislar mejor las células de la batería las unas de las otras y de la caja de la batería, se añadirán dos tipos de aislamiento.
Uno eléctrico envolverá cada célula para aislarla, incluso en caso de avería; y el otro eléctrico y térmico instalado encima, debajo y entre las células, que ayudará a que el calor que desprende no impacte en las vecinas. Los protectores de los cables y el cableado del interior de la batería se mejorarán para hacerlos más resistentes al calor y al rozamiento y se utilizarán nuevas bridas para sujetar las barras metálicas que conectan las ocho células, que incluirán un mecanismo de bloqueo. Se practicaron unos pequeños orificios al contenedor en la parte inferior para drenar la humedad y otros más grandes a los lados para que una batería averiada pueda ventilar y tenga menos impacto en otras partes.
La caja de la batería se colocará en un nuevo contenedor de acero inoxidable, que la aislará del resto de dispositivos situados en los compartimentos de equipos electrónicos y también garantizará que no pueda haber fuego dentro. Dispone de un conducto de ventilación directo que transporta los vapores fuera del avión. Se están instalando nuevas fijaciones de titanio en los compartimentos de equipos electrónicos para garantizar la correcta sujeción de la carcasa. El equipo demostró que la nueva carcasa podía contener con seguridad un fallo de la batería en el que se averiaran las ocho células del dispositivo.
La carga de rotura es el equivalente a 1,5 veces la fuerza máxima que cabría encontrar durante una avería de la batería. La carcasa soportó fácilmente la presión y no falló hasta que la presión llegó a más de tres veces la carga de rotura. Mediante otra prueba, el equipo demostró que no podía haber fuego dentro del nuevo contenedor, que fue diseñado para eliminar la presencia de oxígeno, por lo que la unidad de contención representa un nivel de protección superior a la detección y extinción de un incendio, al impedir que se produzca. También evacua todos los vapores al exterior del avión, fuera del compartimento de equipos eléctricos.

 

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