La industria aeroespacial en el País Vasco prevé duplicar en cinco años el negocio de motores e incrementar en un 60% el de estructuras

 

Un estudio respaldado por la asociación Clúster de Aeronáutica y Espacio del País Vasco-HEGAN concluye que empresas que conforman este clúster dupliquen la facturación en el negocio de los motores en los próximos cinco años y que aumenten el negocio de estructuras en un 60 por ciento.

 

El estudio, elaborado por investigadores de Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad- Fundación Deusto, la Universidad del País Vasco y la Universidad de Salamanca y respaldado por HEGAN, recoge las previsiones que las empresas del cluster mantienen con tendencia a un mayor dinamismo por el despegue de la producción y las ventas de los aviones A380, A305XWB y A400 de Airbus y el Boeing 787, principalmente, y la buena evolución en lo que respecta a la demanda de los segmentos de helicópteros, aviación regional y de negocios.

 

La industria aeronáutica y espacial se presenta así como motor de la industria del País Vasco en los próximos años, según el informe “El Clúster de la industria aeronáutica y espacial del País Vasco: orígenes, evolución y trayectoria competitiva”. El trabajo analiza la trayectoria histórica del clúster de aeronáutica desde su constitución en los años ochenta- gracias a la demanda de la industria aeronáutica internacional y la oportunidad detectada por las empresas vascas Sener y Gamesa, creadoras de los proyectos ITP y Aernnova, respectivamente- hasta la actualidad, en la que 38 empresas, instituciones y centros especializados conforman HEGAN.

El informe señala la evolución de este clúster como un ejemplo de éxito ya que a lo largo de sus veinte años de historia –este año se cumplen 20 de la reunión del Comité de Tecnología, embrión de la asociación HEGAN- y pese a situaciones coyunturales, ha sido capaz de convertirse en uno de los principales tractores de la economía vasca con una facturación de 1.400 millones de euros y la creación de más de 11.000 puestos de trabajo, en todos sus centros productivos diseminados por el mundo.

Según los datos de investigación de Orkestra “el punto clave de este éxito está en la acumulación de conocimientos en materiales, estructuras y motores, que permite a las empresas del clúster la fabricación de componentes, piezas y estructuras tanto para el fuselaje de los aviones, como para los motores, y proviene en parte de la tradición existente para suministrar piezas y equipos a otras industrias”. De esta manera, es reseñable el papel de este sector en la reconversión de algunos sectores industriales, como por ejemplo, empresas productoras de aceros de alta calidad y fundiciones especiales que han encontrado un buen nicho junto a las empresas surgidas para fabricar piezas en composites y fibra de carbono. También es destacable la capacidad que ha tenido este sector de crear sinergias y alianzas con otros sectores como la automoción, la logística, la electrónica y las tecnologías de la información y la comunicación de tal manera que se ha ido creando un flujo tecnológico al compartir conocimientos en lo que respecta a materiales, estructuras y microelectrónica.

En todo este proceso se destacada la importancia que ha tenido la acción de la administración pública vasca. Originariamente el Gobierno Vasco puso buena parte de los fondos para crear la base del sector, lo que ayudó a que surgiese el clúster y estuviera conectado a Euskadi. Con el paso del tiempo, la capacidad de autofinanciación de las propias empresas deja a la sociedad vasca en una situación similar a otras regiones aeronáuticas mundiales más maduras que, debido a la naturaleza del propio negocio, necesitan siempre de un apoyo especial de la administración pública.

En la actualidad, tal y como indica José Juez, director de HEGAN,  “la industria aeroespacial vasca sigue luchando por mantener su competitividad y se enfrenta a estimulantes desafíos ante los que este sector debe desarrollar y mantener su ventaja competitiva de forma sostenible a través de la mejora de la eficacia y eficiencia en cada uno de los eslabones integrantes de la cadena de valor del producto”. Entre los retos que se mencionan en el trabajo destacan: la dolarización en el proceso de compras y un euro quizás sobrevalorado, la volatilidad del coste de las materias primas, los costes salariales más altos que en otras áreas geográficas, el entendimiento con los agentes laborales para construir competitividad entre todos, la obtención de una financiación adecuada a los plazos y cifras del sector, y la necesidad de mantener altos niveles de I+D+i. En este sentido añade que “para este complejo sector cuyas empresas colaboran a riesgo en el diseño-desarrollo de grandes sistemas con otras empresas europeas o de otros continentes, se necesitan medidas específicas, de dimensión y plazos diferentes a otros sectores. Y en estas medidas será necesario-cada vez más- que tomen parte entidades financieras multinacionales y las administraciones vascas, españolas y europeas”.

Por su parte, Jesús Mari Valdaliso, co-autor del libro y catedrático de historia e instituciones económicas de la UPV/EHU, asegura que “tras dos décadas de trabajo intenso de coordinación, lo que se ofrece a los grandes constructores mundiales  es un marchamo de calidad y capacidades específicas propias del clúster vasco, un sello del conjunto de empresas. Internacionalmente, el mercado entiende que hay determinadas tareas que se pueden hacer bien en el clúster vasco, sin que ello esté asociado a una única empresa. Por tanto, hay un saber asociado a un lugar y a unas gentes, un bien muy específico y difícil de copiar”. En opinión del profesor Valdaliso, “se puede decir que la labor de coordinación del clúster y la capacidad para generar una “marca” propia de calidad y fiabilidad ha sido muy potente en el caso de este clúster. Gracias a esto y a la fuerza de las empresas, el clúster ha seguido una línea de crecimiento con un proceso de absorciones y reorganización de la industria en España que está liderado por las empresas asociadas a HEGAN. En paralelo, las empresas han crecido internacionalizándose, invirtiendo en nuevos clústeres en el resto del mundo para estar más cerca de los flujos de la demanda de los grandes constructores”.

El clúster de aeronáutica se presenta así como uno de los pilares para liderar la transformación competitiva de Euskadi. Es  una industria estratégica por su actividad de desarrollo de productos de alto valor añadido y por la creación de empleo cualificado. Las perspectivas de futuro auguran un gran porvenir al sector y confirman su papel motor. Las inversiones en I+D, que en 2011 ascendieron a 193 millones de euros y que en los primeros 15 años alcanzaron más cifras superiores al 18% sobre la facturación, han permitido aumentar la capacidad de fabricación actual, traduciéndose en unos retornos en forma de facturación que alimentarán la inversión en I+D para proyectos futuros. Esta elevada intensidad en I+D del sector va a suponer, según el estudio, un salto cualitativo y cuantitativo de la aeronáutica en Euskadi, lo que sentará las bases para continuar el proceso de consolidación de un sector joven y de futuro como el aeronáutico con la misión de posicionar la región como un polo de excelencia en aeronáutica.

 

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