¿De “Dreamliner” a “Nightmareliner”?

 

 

La Federal Aviation Administration (FAA) estadounidense ordenó la revisión del programa Boeing 787, tras un incidente de un ejemplar de la japonesa JAL, después que una batería de litio se incendiara en el aeropuerto de Boston cuando estaba parado, implicando tanto el diseño como el proceso productivo. Los 100 ejemplares que hay suman ya 50.000 horas de vuelo y fue certificado por la propia FAA en agosto de 2011, entregándose un mes después el primero a la también nipona ANA. En diciembre se registraron cuatro incidentes preocupantes, dos de ellos en la última semana: el incendio en la bodega del aparato de JAL; la pérdida de combustible en un motor, obligando a abortar el despegue.

 

El Dreamliner entró en servicio con tres años de retraso y empieza a ser el Nightmareliner, cambiando el sueño por la pesadilla. La investigación de la FAA se centrará en principio en los sistemas electrónicos del avión –en especial cómo interactúan entre ellos-, una de sus principales innovaciones, junto a su estructura en materiales compuestos, y llevará varias semanas completarla, si bien la flota seguirá volando, pues, según Michael Huerta, responsable de esa Administración, «el avión es seguro» y fue sometido a un amplio proceso de certificación antes de entrar en operación.

 

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