Julio-Agosto 2012

No entiendo los procesos mentales de Air Europa. ¿Por qué en un vuelo de Madrid a Palma y otro a París en Business y con tarifa similar, pese a que el primero dura una hora y el segundo cien minutos en el que va a Mallorca dan un refresco y bolsitas de niños y a la capital francesa desayuno? ¿Complejo de hispanos? En el retorno de la ciudad del Sena, en el mostrador de facturación el personal que atiende a esa compañía me facilitó la clave para acceder a la pseudo VIP de Air France que había en Orly Oeste. Fui a la puerta, tecleé lo que me escribieron, se abrió y, sorpresa, estaba sin muebles. No sólo se esfumó esa facilidad, sino no se han enterado. Excelente imagen… y una más.

Entre Barajas y Palma, embarcamos a través de jardinera hacia un A330-200. Llegamos al avión, aparcado casi en Alcalá de Henares, y tras permanecer en los autobuses unos 10 minutos, regresamos a la terminal sin mediar explicación. Al cabo de cierto tiempo reiniciamos la operación. A bordo se palpaba caos y desorganización: faltaban pasajeros y un transporte terrestre de discapacitados debió ir a tomar chocolate con churros al pueblo de Barajas, pues, 20 minutos después de estar todos (menos los que no tenían ni idea si estaban, tenían que estar o no existían), no aparecía y el personal de tierra se entretenía con bromitas con el de vuelo, sin reaccionar sobre si había que desembarcar maletas o escenificar la versión local del carnaval de Lepe.

Exigí a una incompetente tripulante de cabina de pasajeros que informaran de la hora estimada de salida, para decidir sobre si me quedaba, y le hice notar que llevábamos una hora y cuarto de retraso y nadie daba ninguna explicación, ni pedido disculpas. Como represalia, la susodicha TCP en Palma impidió que desembarcara el primero, para facilitar que lo hicieran dos personas, que pienso eran las novias de sus nietos. Impedirlo era fácil, ya que cuesta esquivar a una ballena.

Air Europa bate más records de esmero con sus clientes. En la fila del mostrador preferencial en Barajas para facturar a Mallorca una veterana agente se acercó a preguntarme si viajaba en Business, a lo que le respondí secamente que no. Trató de obligarme la ingenua a que me dirigiera al carril de clase turista y le volví a decir que no. Pero me daba pena su incompetencia y lo cortada que se quedaba y le di una oportunidad para que reaccionara, preguntándole si donde estaba ya no admitían ya a los pasajeros titulares “Platino” de la alianza “Skyteam”, contestando que sí y bloqueándose como un ordenador. Finiquité el tema recordándole que me preguntó si iba en Business (que nuevamente demostró ser la afamada Extra Crew Class) y humildemente desapareció.

Por segunda vez volé con Easyjet. La primera prometí que no lo repetiría, pero todos, como Rajoy, evolucionamos y nos desdecimos. El caso es que opté por ir a Toulouse con la británica, comprando por un módico precio la modalidad de preferencia de embarque, que permitió sentarme en la primera fila, en butaca lindante con el pasillo. Su “güeb” se presta mucho menos a cometer fallos que aumenten la tarifa que en la de Ryanair, el personal es mucho más educado y formado que en la irlandesa y no dan la lata durante el trayecto tanto como en la otra, con lo cual es más confortable y a una tarifa muy económica, mientras la competencia vende el mismo trayecto casi a la misma hora a 15 veces su valor.

La que sigue ofreciendo un “catering” de cinco tenedores en Business es Air Nostrum, con la que me desplacé al mismo lugar la semana anterior. Cada una tiene sus cosas: con Easyjet desembarcamos a la plataforma para subir mediante una escalera hasta la entrada del “finger” que estaba al lado. Me cabe la duda si es por ahorro o porque estaba estropeado. De Toulouse me desplacé a Palma, vía Barcelona, con Vueling, comprando asiento de pasillo y salida de emergencia. En el salto a Baleares estaba roto el reposabrazos y lo dije varias veces para que me cambiaran de sitio, reiterándome que no sabían si estábamos todos. Poco después accedieron a que se mudaran a la butaca equivalente a otros clientes. Por mi cadáver tenía que pasar la inútil de la azafata… y creo que todavía estoy vivo, para desgracia de muchos.

Estrené la antigua sala VIP de Spanair, asumida en propio por AENA y caracterizada por sus vistas sobre la plataforma de estacionamiento de aeronaves, calles de rodadura y pistas de Barajas. Estaba vacía y desangelada, aunque igual que antes, pero sin la imagen de la desaparecida aerolínea.

Me sorprendí del cierre de la sala VIP de vuelos a países firmantes del Tratado de Schengen ubicada en la Terminal 1. ¿Pretenden que un pasajero que embarca en la puerta C36 recorra 1 km. de ida y vuelta para ir a la ex Spanair? Locos están y con un concepto desviado de tratamiento a los pasajeros que más gastan. A veces creo que AENA en Barajas considera que VIP quiere decir Vaya Idiota Pasajero. Reconozco que la sala de la T2 ha mejorado, con personal más atento y “sandwiches” y ensaladas y confío que no sea la excepción que confirma la regla.

JAVIER TAIBO

 

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