Por fin llega la privatización de los aeropuertos

El Gobierno, a través del Consejo de Ministros, autorizó el traspaso de activos de AENA (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea) a la nueva sociedad Aena Aeropuertos, así como la ampliación de capital en ésta última, con una aportación no dineraria realizada por la propia AENA que se valora en más de 2.600 millones de euros. Estas medidas eran necesarias para que la recién nacida empresa pudiera empezar a funcionar de manera efectiva a partir del día 8 de este mes de junio.
Tal como establece el Real Decreto Ley 13/2010, los bienes de dominio público estatal que eran de AENA y que no estaban afectos a los servicios de navegación aérea perdían ese carácter de dominio público, quedando integrados en el patrimonio de Aena Aeropuertos. Lo mismo sucedía con el resto de bienes, derechos, deudas y obligaciones de relacionados con el desarrollo de actividades aeroportuarias, comerciales u otros servicios vinculados a la gestión aeroportuaria, incluidos los de tránsito aéreo de aeródromo.

Entre los activos que se traspasan figuran el inmovilizado material, que incluye los terrenos, construcciones e instalaciones que constituyen los recintos aeroportuarios, distinguiendo los de uso propio y los de utilización conjunta con el Ministerio de Defensa, así como los derechos de utilización de las bases aéreas abiertas al tráfico civil y de los puertos de Algeciras y Ceuta para la gestión y explotación de los helipuertos allí situados; las participaciones del 100 por ciento en Aena Internacional, del 100 en CLASA (Centros Logísticos Aeroportuarios, S.A.), del 49 en RAESA (Restauración de Aeropuertos Españoles, S.A.) y del 11, 76 en la Agencia Metropolitana de Desarrollo Urbanístico y de Infraestructuras (Barcelona Regional); y el inmovilizado intangible: los gastos en I+D (Investigación y Desarrollo), propiedad intelectual y las aplicaciones informáticas.
Los activos aportados se valoran en 16.400 millones de euros, mientras que el pasivo se cuantifica en 13.400 millones y el patrimonio tiene un valor neto de algo más de 2.600 millones de euros, aportados por AENA como capital (60 por ciento) y reservas voluntarias a través de una prima de emisión (el restante 40 por ciento), para que Aena Aeropuertos pueda iniciar su actividad. El capital social queda, por tanto, establecido en 1.500 millones de euros, repartidos en 150 millones de acciones de un valor nominal de 10 euros cada una, suscritas, de momento, íntegramente por AENA.
Ya que la sociedad se constituyó con un capital de 61.000 euros, había que realizar una ampliación de capital por valor de 1.499.939.000 euros, materializada con una prima de emisión de 1.100.868.000 euros, destinada a reservas voluntarias, fortaleciendo así el balance de la nueva empresa. En cuanto al pasivo, la deuda con entidades financieras permanecerá en AENA, a la que Aena Aeropuertos reconoce que debe unos 11.800 millones de euros por el negocio aeroportuario, con unas condiciones financieras equivalentes a las que tiene AENA en la actualidad.

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