Iberia afronta la crisis

Iberia aprobó su Plan 2012, ideada para hacer frente a una de las peores crisis del transporte aéreo de la historia, que en su caso concreto lacra considerablemente la cuenta de resultados con pérdidas, olvidadas durante muchos ejercicios sin interrupción. Busca más crecimiento en la red de largo radio y una reducción similar en las rutas de corto y medio radio, implantando un cambio en el modelo de producción para estos vuelos, que será efectivo en 2011.
Una de las grandes novedades es la creación de una nueva compañía de costes reducidos operando en red, con base en Madrid para alimentar los vuelos de largo alcance, compatible con su participada Vueling. Mientras tanto, ahorrará gastos mediante la congelación de empleo y salarios. Se producirá la jubilación anticipada de todos los tripulantes de cabina de pasajeros (TCP) mayores de 55 años y el ERE actual se aplicará a unos 200 empleados de tierra. Habrá un ahorro de gastos generales hasta los 37 millones de euros anuales dentro de dos ejercicios, adicionales a los ya previstos, e implantará medidas de productividad para todos los colectivos. Lamentablemente, los sindicatos de TCP parece que no han entendido la situación de la compañía, ni del país, ni del sector en general y se aventuraron con una huelga reivindicativa que nadie parece entender ni compartir, obligando a cancelar durante dos jornadas el 20 por ciento de las operaciones propias. El colectivo de TCP de Iberia es el que más cobra entre sus homólogos con las que compite, con una media de 50.000 euros al año. No están los tiempos para estas salidas de tono, sino para apechugar.
Por otro lado, se alterará radicalmente la aproximación a clientes y mercados para generar más ingresos. Tras una caída de los ingresos del 18 por ciento en el primer semestre, Iberia lanza una nueva clase Business Plus para las rutas de largo radio, así como acciones comerciales más agresivas, con una nueva aproximación a empresas, grupos étnicos, “tour operadores”, etc. Habrá una mayor proactividad con los clientes y medidas urgentes de mejora del servicio, dentro del Plan Integral que ya está en marcha. En este contexto, Iberia y la aerolínea de bajos costes Gol, la segunda más importante de Brasil, firmaron un acuerdo de códigos compartidos.
Tampoco debe ver con muy buenos ojos el nuevo presidente de Iberia que el Gobierno autorizara a Fomento el apoyo a las aerolíneas españolas con un crédito ICO de 600 millones de euros, en el que este Instituto asumirá un 50 por ciento de la cobertura de riesgo, el Ministerio un 25 y las entidades financieras el resto. Pretende facilitar la financiación de compañías viables y solventes que tienen dificultades de liquidez (lo cual parece un contrasentido) y evitar posibles ajustes o quiebras. Muchos consideran esto como una distorsión de la competencia y un salvavidas para algunas empresas, que sin esta ayuda indefectiblemente se verían abocadas al cierre.

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